La escalada de hostilidades entre Estados Unidos e Irán ha alcanzado un nuevo pico este domingo, después de que la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (IRGC) disparara un disparo de advertencia contra un buque que intentaba transitar por el estrecho de Ormuz utilizando una ruta no autorizada. Como respuesta, Estados Unidos ha lanzado ataques masivos contra objetivos iraníes, según informaron fuentes de seguridad regionales.
Cierre del estrecho estratégico
El estrecho de Ormuz, por donde pasa aproximadamente el 20% del tráfico mundial de petróleo, ha sido cerrado por el IRGC tras el incidente. La acción eleva la tensión en una de las rutas energéticas más sensibles del planeta y ha provocado una advertencia inmediata por parte de las grandes petroleras internacionales.
Grandes compañías del sector han alertado de que la reanudación de las hostilidades entre Washington y Teherán amenaza con endurecer la oferta energética global y disparar los precios del crudo. La situación podría tener un impacto directo en los mercados internacionales y en la economía de países importadores como España.
Un conflicto que se recrudece
Los ataques de este domingo representan la mayor escalada en semanas entre ambos países, después de que la administración estadounidense intensificara su presión militar sobre Irán. El IRGC, considerado por Washington como una organización terrorista, ha prometido represalias, aunque por el momento no se han reportado víctimas ni daños concretos.
La comunidad internacional observa con preocupación el cierre del estrecho, ya que cualquier interrupción prolongada podría provocar una crisis energética global y un aumento significativo del precio de los combustibles. La Unión Europea, según fuentes diplomáticas, ha instado a ambas partes a la contención diplomática.




