El Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán ha condenado este sábado el ataque aéreo israelí contra Beirut que causó al menos tres muertos, entre ellos un comandante del grupo chií libanés Hizbulá. Teherán considera que la acción es una violación de la soberanía libanesa y un acto de terrorismo, en un contexto de frágiles conversaciones diplomáticas entre la República Islámica y Estados Unidos.
Condena y advertencia desde Teherán
«La agresión cometida por el Estado judío contra la capital libanesa es un crimen terrorista«, declaró la cancillería iraní en un comunicado difundido la noche del 14 de junio. El texto subraya que Israel atentó contra la integridad territorial del Líbano y asesinó a un comandante militar de Hizbulá, uno de los principales aliados regionales de Irán.
El ataque se produce en un momento en que Teherán y Washington mantienen contactos indirectos para explorar una posible distensión, lo que añade tensión a un tablero regional ya de por sí volátil.
Reacción de Hizbulá y el Gobierno libanés
El partido-milicia chií prometió responder al «acto criminal», mientras que el Gobierno libanés anunció que elevará una queja formal ante Naciones Unidas. El ejército israelí no ha comentado oficialmente la operación, pero fuentes de seguridad hebreas citadas por la prensa local confirmaron que el blanco era un «alto mando» de Hizbulá.
El comandante abatido, identificado por fuentes libanesas como Yasser Qasir, estaba vinculado a la planificación de ataques transfronterizos contra el norte de Israel, según las mismas fuentes. Su muerte supone un duro golpe para la estructura de Hizbulá, que mantiene una fuerte presencia militar en el sur del Líbano.
La ONU pidió contención a todas las partes y advirtió del riesgo de una escalada regional. Mientras, en Teherán, el canciller interino Alí Bagherí convocó al embajador suizo, que representa los intereses estadounidenses en Irán, para transmitir una protesta formal.




