El Gobierno iraní ha autorizado el paso de un número indeterminado de buques chinos por el Estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más estratégicas del planeta por donde circula el 20% del petróleo mundial. La decisión, anunciada por medios iraníes el 14 de mayo, se produce mientras el presidente estadounidense, Donald Trump, se encuentra en Pekín para mantener conversaciones con su homólogo chino, Xi Jinping.

La autorización llega en un contexto de creciente presión militar estadounidense en la región del Golfo Pérsico. Según fuentes diplomáticas citadas por la prensa iraní, el visto bueno responde a las solicitudes cursadas por el ministro de Asuntos Exteriores chino y el embajador de Pekín en Teherán. La medida se interpreta como una señal de alineamiento estratégico entre Irán y China frente a Washington.

El Estrecho de Ormuz, que conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán, es un punto de paso crítico para el suministro energético global. Cualquier interrupción en su tránsito tendría consecuencias inmediatas en los mercados de crudo. La decisión iraní de facilitar el paso a buques chinos subraya la creciente cooperación naval entre ambos países, que en los últimos años han intensificado sus maniobras conjuntas en la región.

No se han especificado el número exacto de buques ni su tipología, pero el movimiento refuerza la percepción de que Pekín y Teherán coordinan posiciones ante el despliegue militar estadounidense en la zona. La Casa Blanca no ha emitido por el momento una reacción oficial.