Las fuerzas iraníes han lanzado ataques contra petroleros de Emiratos Árabes Unidos y bases militares en Baréin, Kuwait y Jordania, dando por finalizada la tregua temporal alcanzada con Washington el pasado mes de junio. La escalada, que tuvo lugar el 15 de julio de 2026, supone un salto cualitativo en la confrontación regional y amenaza directamente el tránsito marítimo por el estrecho de Ormuz.
Ataques simultáneos en varios frentes
Los ataques iraníes se dirigieron contra instalaciones energéticas emiratíes en el golfo Pérsico y contra bases estadounidenses desplegadas en tres países de la región. Teherán, por su parte, ha anunciado el cierre del estrecho de Ormuz a la navegación internacional, una medida que bloquea una de las rutas más estratégicas para el suministro mundial de petróleo.
Estados Unidos ha respondido apuntando contra posiciones iraníes en la costa, en lo que constituye un intercambio de ataques aéreos y de misiles que eleva la tensión al nivel más alto desde la tregua de junio.
Oriente Medio ha entrado de nuevo en una violenta ronda de escalada militar tras el fin de la tregua temporal alcanzada por Teherán y Washington en junio.
Implicaciones para el suministro global
El estrecho de Ormuz canaliza aproximadamente el 20% del tránsito mundial de petróleo. Su bloqueo, unido a los ataques contra infraestructuras petroleras en Emiratos Árabes Unidos, podría disparar los precios del barril y generar tensiones en las cadenas de suministro energético. Los países del Golfo, grandes exportadores de crudo, se ven directamente afectados por las hostilidades, y las bases estadounidenses en la región están en alerta máxima.
De momento no se han reportado cifras oficiales de víctimas ni daños materiales, pero la magnitud de los ataques sugiere que la tregua entre Teherán y Washington ha quedado rota de forma definitiva, al menos por ahora.




