Las autoridades iraníes han anunciado que revisarán las solicitudes de tránsito de buques por el estrecho de Ormuz una vez que la situación regional se estabilice. La medida, comunicada el domingo por la Autoridad del Golfo Pérsico para el Estrecho (PGSA, por sus siglas en inglés), se produce después de que Irán lanzara ataques de represalia contra instalaciones militares de Estados Unidos en Oriente Medio.

El estrecho de Ormuz, punto de paso estratégico para el comercio energético mundial, es una de las rutas marítimas más sensibles del planeta. Por sus aguas transita aproximadamente el 20% del petróleo y gas licuado del mundo, lo que convierte cualquier anuncio sobre su control en un factor de presión sobre los mercados energéticos y la estabilidad regional.

Un pulso en el Golfo Pérsico

La decisión iraní se enmarca en la escalada de tensiones entre Teherán y Washington, que en las últimas semanas ha incluido ataques aéreos mutuos en suelo yemení y contra bases estadounidenses en Irak. Irán justifica sus represalias como respuesta a la campaña de máxima presión que la administración Trump mantiene contra el programa nuclear iraní.

La PGSA no precisó cuánto tiempo podrían prolongarse las restricciones ni cómo se evaluará la «estabilización» de la región. Fuentes portuarias iraníes citadas por la agencia Sputnik indicaron que la revisión se aplicará caso por caso, y que los buques con carga humanitaria podrían recibir un trato prioritario.

Irán revisará las solicitudes de tránsito de buques por el estrecho de Ormuz una vez que la situación en la región se estabilice.

El control del estrecho ha sido históricamente una de las principales bazas estratégicas de Irán. Durante la guerra Irán-Irak (1980-1988), el país amenazó con cerrar el paso en varias ocasiones. Más recientemente, en 2019, Teherán llegó a interceptar petroleros británicos en respuesta a la captura de un buque iraní por parte del Reino Unido.

La Unión Europea, que importa una parte significativa de su crudo de Oriente Medio, sigue de cerca la evolución. Aunque el anuncio iraní no supone un cierre inmediato, introduce incertidumbre en las rutas marítimas y podría disparar las primas de riesgo sobre los fletes y el crudo. El Gobierno español, a través del Ministerio de Asuntos Exteriores, ha instado a la moderación a ambas partes y ha ofrecido sus buenos oficios para facilitar el diálogo.

El secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, calificó la decisión iraní de «chantaje a la economía global» y reiteró que Washington garantizará la libertad de navegación en el estrecho, incluso si ello requiere un despliegue naval adicional en la región.