Los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) de Irán han advertido que extenderán el conflicto armado más allá de la región de Oriente Medio en caso de que Estados Unidos e Israel lancen un nuevo ataque contra el país persa, según informó la agencia local Tasnim este miércoles 20 de mayo de 2026.

En un comunicado recogido por la agencia, los CGRI aseguraron que Teherán aún no ha empleado todas sus capacidades militares y que está dispuesto a responder con dureza para disuadir nuevas agresiones. La declaración se produce en un contexto de máxima tensión en la región, donde las fuerzas estadounidenses e israelíes han intensificado sus operaciones contra posiciones iraníes y de sus aliados en los últimos meses.

Una escalada calculada

La amenaza iraní busca elevar el coste de cualquier nueva acción militar occidental. Fuentes de la Guardia Revolucionaria, citadas por Tasnim, señalaron que la respuesta no se limitaría al ámbito regional, sino que podría afectar intereses de Washington y Tel Aviv en otras partes del mundo. Aunque no se especificaron blancos concretos, la referencia a una guerra «más allá de la región» sugiere capacidades asimétricas, como ataques contra buques en rutas marítimas globales, objetivos diplomáticos o infraestructuras estratégicas aliadas.

Irán aún no ha empleado todas sus capacidades militares y está dispuesto a responder con dureza en caso de un nuevo ataque.

El Pentágono no ha emitido una respuesta oficial inmediata, aunque fuentes del Departamento de Defensa estadounidense indicaron que la alerta se toma con «extrema seriedad». Las relaciones entre Irán y la administración Trump han alcanzado un punto crítico tras el fracaso de las conversaciones nucleares indirectas y el incremento de las sanciones económicas.

La advertencia de los CGRI coincide con la celebración de maniobras militares conjuntas de EE.UU. e Israel en el golfo Pérsico, lo que Teherán interpreta como una provocación directa. Analistas consultados por la prensa iraní consideran que la declaración busca reforzar la disuasión ante la posibilidad de que Washington intente capitalizar su superioridad militar antes de la retirada parcial de fuerzas de la región anunciada para finales de año.