Irán dispone de armamento avanzado que no ha sido utilizado hasta ahora en combate y que emplearía en caso de una agresión de Estados Unidos e Israel, según ha afirmado una fuente militar iraní citada este jueves por la agencia Sputnik. La advertencia eleva la tensión en Oriente Medio y forma parte de la estrategia de disuasión de Teherán frente a sus adversarios.
Una capacidad militar no revelada
La fuente, perteneciente a las Fuerzas Armadas de Irán, aseguró que el país dispone de armas de última generación que aún no han sido probadas en el campo de batalla. La declaración, fechada el 21 de mayo de 2026, busca enviar una señal clara a Washington y Tel Aviv de que cualquier ataque contra territorio iraní tendría consecuencias imprevisibles.
El anuncio se produce en un contexto de máxima tensión entre Irán y la alianza encabezada por Estados Unidos, con continuas amenazas mutuas y un incremento de la presencia militar estadounidense en la región. Teherán ha reiterado en los últimos meses su voluntad de defender su soberanía, aunque no había mencionado hasta ahora la existencia de un arsenal no utilizado.
Disuasión como prioridad
La estrategia iraní se basa en la disuasión, con un énfasis en el desarrollo de misiles balísticos y de crucero, drones y capacidades cibernéticas. La fuente militar no especificó el tipo de armas a las que se refería, pero expertos citados por medios internacionales señalan que Irán podría haber perfeccionado sistemas de misiles hipersónicos o mejorado la precisión de sus proyectiles de largo alcance.
Israel, por su parte, considera a Irán su principal amenaza existencial y ha llevado a cabo ataques contra intereses iraníes en Siria e Irak. Estados Unidos mantiene sanciones económicas y una presencia militar significativa en el Golfo Pérsico. La advertencia iraní podría responder a movimientos de inteligencia que sugieran una operación inminente contra instalaciones nucleares o militares del país persa.
El régimen de los ayatolás ha demostrado en el pasado su capacidad para responder a ataques externos, como en el bombardeo de la base de Al Asad en Irak tras la muerte del general Qasem Soleimani. Sin embargo, la introducción de armamento no probado añade un factor de incertidumbre que podría disuadir a sus adversarios o, por el contrario, aumentar el riesgo de una escalada armada.




