El Ejército israelí prosigue sus ataques contra el sur de Líbano a pesar de que Irán ha advertido que volverá a atacar a Israel si la ofensiva no cesa. La advertencia, emitida este 9 de junio de 2026, no ha disuadido a las fuerzas israelíes, que han lanzado una de las agresiones más mortíferas sobre la ciudad de Tiro desde que se reanudó la escalada de hostilidades con Hizbulá.

Fuentes del Gobierno libanés confirmaron que los bombardeos alcanzaron zonas residenciales donde, según los habitantes, no hay presencia del grupo chiita. El Ejército israelí justificó los ataques como respuesta a supuestas violaciones del alto el fuego por parte de Hizbulá, aunque no aportó pruebas concretas.

La amenaza iraní y el papel de Estados Unidos

Teherán, a través de su Ministerio de Exteriores, declaró que está dispuesto a emplear «todos los medios disponibles» para detener la ofensiva israelí. La advertencia eleva el riesgo de una confrontación regional directa, apenas semanas después de que un frágil alto el fuego negociado por la ONU lograra contener los combates.

Pese a la escalada, el presidente estadounidense, Donald Trump, se mostró optimista sobre un acuerdo de paz, aunque sin detallar medidas concretas. La Casa Blanca no ha emitido una condena explícita de los ataques israelíes, lo que ha generado críticas en el seno de la comunidad internacional.

La ofensiva israelí contra Líbano tiene implicaciones directas para España, que mantiene un contingente de la ONU en la Fuerza Interina de Naciones Unidas en Líbano (UNIFIL), desplegada en la zona sur del país. La intensificación de los combates podría obligar a una evacuación de los cascos azules españoles, lo que requeriría una coordinación urgente con la UE y la OTAN.

La delegación española ante la ONU ya ha solicitado una reunión de urgencia del Consejo de Seguridad para abordar la crisis, mientras el Ministerio de Exteriores español recomienda a sus ciudadanos abandonar Líbano de forma inmediata.