Las fuerzas armadas iraníes han declarado que todas las bases estadounidenses en Oriente Próximo son objetivos legítimos en caso de que se repitan los ataques de Estados Unidos contra Irán. La advertencia se produce después de que el Mando Central de EE.UU. (CENTCOM) lanzara una nueva ronda de bombardeos contra posiciones iraníes durante la noche del 7 al 8 de julio de 2026.
Según CENTCOM, los ataques buscan «imponerle graves consecuencias a Teherán por atacar buques mercantes tripulados por civiles inocentes en una vía marítima internacional». Aunque el comunicado no detalla el número de objetivos alcanzados ni las bajas causadas, la escalada supone un salto cualitativo en las tensiones entre ambos países.
La respuesta de Irán
El ejército iraní respondió con una declaración pública en la que amenaza directamente las instalaciones militares estadounidenses en la región. «Todas las bases de EE.UU. en Oriente Próximo son objetivos legítimos», afirmó la institución castrense iraní en un comunicado difundido el miércoles. La advertencia incluye la posibilidad de represalias coordinadas si Washington repite una ofensiva de similar envergadura.
Hasta el momento, ni el Pentágono ni la Casa Blanca han emitido una respuesta oficial a la amenaza iraní. Fuentes de seguridad regionales consultadas por la agencia Sputnik señalan que Estados Unidos mantiene unos 40.000 efectivos desplegados en bases como Al Udeid (Catar), Al Dhafra (Emiratos Árabes Unidos) o Camp Arifjan (Kuwait), todas ellas dentro del radio de acción de los misiles iraníes.
Un conflicto en escalada
La nueva oleada de ataques estadounidenses se enmarca en la estrategia de Washington de responder militarmente a las acciones que atribuye a Irán contra la navegación en el golfo Pérsico y el estrecho de Ormuz. Teherán, por su parte, ha intensificado su retórica belicista en las últimas semanas, con maniobras militares y ejercicios de defensa aérea en puntos estratégicos del país.
El riesgo de una guerra abierta entre Irán y Estados Unidos preocupa a la comunidad internacional, especialmente por las consecuencias sobre el suministro energético global. El estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20% del crudo mundial, es una ruta clave que Irán ha amenazado con bloquear en el pasado como medida de presión.




