El ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, ha advertido de que Estados Unidos sufrirá un coste económico cada vez mayor por su «guerra de elección» contra la república islámica. En un mensaje publicado en la red social X, el jefe de la diplomacia iraní señaló que los estadounidenses soportarán las crecientes consecuencias financieras del conflicto.

Dejen de lado la subida del precio de la gasolina y la burbuja del mercado de valores. El verdadero dolor comienza cuando la deuda estadounidense y los tipos hipotecarios empiecen a dispararse.

Las declaraciones de Araghchi se producen en un momento en que ambas partes parecen haberse instalado en una guerra de desgaste, en la que cada bando busca infligir el mayor daño económico y político al otro. No es la primera vez que altos cargos iraníes intentan apelar directamente a la opinión pública estadounidense, en una estrategia de guerra psicológica que busca explotar las vulnerabilidades internas de Washington.

La guerra económica entre Teherán y Washington

El conflicto entre Irán y Estados Unidos se libra principalmente en el terreno económico, con sanciones crecientes impuestas por Washington y una contraofensiva de Teherán que incluye la interrupción de suministros energéticos y el ataque a objetivos estratégicos. Las dificultades internas en Irán, agravadas por las sanciones, no han impedido que el régimen iraní mantenga su retórica desafiante. Según el Ministerio de Exteriores iraní, la estrategia de presión máxima de Estados Unidos no está logrando sus objetivos a largo plazo.

La advertencia de Araghchi se enmarca en una serie de declaraciones de altos funcionarios iraníes que buscan desgastar la moral estadounidense y aumentar la presión sobre la administración Trump para que reconsidere su postura. Mientras tanto, la economía iraní sigue soportando una inflación elevada y una contracción del PIB, aunque el régimen asegura que la resistencia interna está dando sus frutos.