El régimen iraní ha denunciado que los ataques israelíes contra los suburbios del sur de Beirut vulneran el alto el fuego alcanzado entre Teherán y Estados Unidos, y ha amenazado con «consecuencias» si continúan las hostilidades. La advertencia llega después de que el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y su ministro de Defensa, Israel Katz, ordenaran al Ejército lanzar embestidas contra posiciones de Hezbolá en Líbano, en respuesta a ataques previos del grupo chií.
La escalada bélica, que se produce el 1 de junio de 2026, amenaza con extender el conflicto regional y afecta directamente los intereses de seguridad de España y la Unión Europea. Los flujos migratorios, el riesgo de terrorismo y la estabilidad energética son algunas de las consecuencias que preocupan a los aliados europeos ante una posible guerra abierta entre Israel e Irán en suelo libanés.
Teherán, que mantiene un frágil cese de hostilidades con Washington tras meses de negociaciones indirectas, considera que los bombardeos israelíes rompen el espíritu del acuerdo. Fuentes diplomáticas iraníes citadas por la agencia estatal IRNA han señalado que «cualquier ataque contra Líbano es una violación de la tregua y tendrá consecuencias».
Por su parte, el Gobierno israelí justifica la ofensiva como una operación defensiva contra las milicias respaldadas por Irán que operan en la frontera norte. Netanyahu ha reiterado que no permitirá que Hezbolá ataque territorio israelí sin respuesta, mientras que Katz ha ordenado mantener la presión militar hasta que cesen los lanzamientos de cohetes.
La comunidad internacional sigue con preocupación la escalada. Naciones Unidas ha hecho un llamamiento a ambas partes para que respeten la tregua y eviten una conflagración regional que podría tener consecuencias devastadoras para la población civil de Líbano y para la estabilidad de Oriente Próximo.




