El acuerdo entre Estados Unidos e Irán, que parecía inminente, ha entrado en una fase de incertidumbre después de que Teherán acusara a Washington de no cumplir sus compromisos en las negociaciones. La denuncia iraní se produce en un contexto marcado por los ataques israelíes contra los suburbios de Beirut, que han tensado aún más el clima diplomático.

El presidente estadounidense se ha mostrado confiado en que se alcanzará un pacto de paz, mientras que Pakistán, que actúa como mediador, ha afirmado que se prepara para la firma electrónica del acuerdo. Sin embargo, fuentes iraníes han matizado que la concreción del pacto podría tomar varios días y que la República Islámica aún no ha anunciado su decisión definitiva, según recogen medios de comunicación iraníes.

Un acuerdo que reconfiguraría el equilibrio regional

El posible pacto entre Washington y Teherán tiene implicaciones directas para la seguridad energética y migratoria de España, así como para sus relaciones con socios regionales como Israel y Marruecos. La reconfiguración del equilibrio de poder en Oriente Medio derivada de un eventual acuerdo afectaría a la posición estratégica de España, que mantiene vínculos estrechos con actores clave de la región.

Las críticas desde Teherán subrayan la fragilidad del proceso, mientras que la mediación paquistaní ha sido clave para mantener vivo el diálogo. Israel, por su parte, ha intensificado sus operaciones militares en Líbano, lo que añade presión sobre las negociaciones.

Analistas señalan que el éxito del pacto dependerá de la capacidad de ambas partes para sortear los obstáculos sobre el terreno y de la voluntad de Washington de garantizar sus compromisos en un contexto regional volátil.