El primer ministro iraquí, Ali al-Zaidi, ha amenazado con retirar al país de la OPEP y fijar un objetivo de producción de siete millones de barriles diarios (mbpd), según ha anunciado este jueves en el marco de la crisis fiscal que atraviesa el país. La decisión supondría un incremento del 52% respecto a los 4,6 mbpd que Irak produce actualmente, y podría desatar una guerra de precios en el mercado global del crudo.
Una crisis presupuestaria sin precedentes
Al-Zaidi ha justificado la medida por los graves déficits presupuestarios y los continuos apagones que sufre el país. Irak, segundo mayor productor de la OPEP, depende de los ingresos petroleros para financiar la mayor parte de su gasto público. La caída de los ingresos por la volatilidad del mercado ha agravado la situación, llevando al Ejecutivo a buscar un aumento drástico de la producción para cerrar la brecha fiscal.
La amenaza de abandonar el cártel representa un desafío directo a la disciplina de producción de la OPEP+, que desde 2016 ha limitado el bombeo para sostener los precios. Un Irak produciendo al máximo podría inundar el mercado y presionar a la baja las cotizaciones, con efectos impredecibles para el equilibrio energético mundial.
Implicaciones para España y el mercado global
Si Bagdad ejecutara su amenaza, el impacto en los precios del crudo sería inmediato. Una guerra de precios podría beneficiar a corto plazo a los países importadores como España, pero también desestabilizaría a los productores y al propio cártel. La decisión final dependerá de la negociación interna en la OPEP y de la capacidad de Irak para financiar el aumento de su capacidad extractiva.
Fuentes oficiales iraquíes no han precisado el calendario de la posible salida ni los pasos concretos para alcanzar los 7 mbpd, un objetivo que duplica la cuota actual asignada por la OPEP. La comunidad energética sigue con atención los movimientos de un país que ya en el pasado ha mostrado discrepancias con la política de recortes del grupo.




