Indonesia ha renunciado a participar en la coproducción del caza KF-21, el programa de avión de combate desarrollado conjuntamente con Corea del Sur, y optará por adquirir aeronaves de serie. La decisión supone un cambio significativo en la cooperación bilateral en materia de defensa y afecta a la industria aeronáutica surcoreana.

Según fuentes oficiales, Seúl y Yakarta ultiman los detalles de la transferencia de un prototipo único del avión, lo que marcaría el fin del proyecto compartido. El KF-21, también conocido como Boramae, es un caza de cuarta generación y media que Corea del Sur ha desarrollado con la intención de sustituir su envejecida flota de F-4 y F-5, así como de exportarlo a diversos países.

Indonesia se había comprometido inicialmente a financiar el 20% del programa, a cambio de acceso a la tecnología y capacidad de producción local. Sin embargo, dificultades presupuestarias y retrasos en los pagos llevaron a que Yakarta renegociara su participación en varias ocasiones. La salida definitiva del programa deja a Corea del Sur como único socio industrial, aunque el desarrollo del caza ya se encuentra en una fase avanzada, con varios prototipos volando desde 2022.

La decisión indonesia abre la puerta a que el país del sudeste asiático acelere la compra de aviones de combate ya operativos en el mercado internacional, como el F-15 estadounidense, el Rafale francés o el Su-35 ruso. Para Corea del Sur, la pérdida del socio supone un revés en su estrategia de exportación, aunque el programa KF-21 continúa como prioridad nacional para reducir la dependencia de proveedores extranjeros.