Indonesia y Japón firmaron a principios de este mes un acuerdo de cooperación en materia de defensa que podría permitir a Yakarta adquirir armamento letal de Tokio. El pacto, el último de una serie de acercamientos estratégicos, señala que Indonesia está empezando a inclinarse hacia uno de los bandos en la creciente rivalidad geopolítica del Indo-Pacífico, según analistas locales.

El acuerdo, que aún debe ser ratificado por los respectivos parlamentos, abre la puerta a la exportación de sistemas de armas japoneses a Indonesia, un país que hasta ahora había mantenido una posición no alineada en la disputa entre Estados Unidos y China. La deriva indonesia hacia el bando estadounidense tiene implicaciones geopolíticas de gran calado para el equilibrio multipolar en el Sudeste Asiático.

El peligro de quedar atrapado en la tormenta

Analistas indonesios han advertido de que el país podría quedar atrapado en una confrontación entre las dos superpotencias. La prensa local sostiene que Indonesia está «a la deriva, entrando ciegamente en una tormenta entre EE.UU. y China». El artículo señala que la creciente cooperación militar con Japón, un aliado clave de Washington, podría comprometer la tradicional política exterior independiente de Yakarta.

El acuerdo de defensa con Japón es el paso más reciente en una serie de movimientos que acercan a Indonesia a la arquitectura de seguridad liderada por Estados Unidos. En los últimos meses, el país ha participado en ejercicios militares conjuntos con la Marina de EE.UU. y ha ampliado la cooperación en seguridad marítima con Australia y Japón.

La posición de Indonesia es especialmente delicada debido a sus estrechos lazos económicos con China, su mayor socio comercial. Pekín ha visto con recelo cualquier movimiento de Yakarta hacia una alianza militar con potencias hostiles. El portavoz del Ministerio de Exteriores chino, citado por la agencia Xinhua, declaró el miércoles que «China espera que los países de la región mantengan la paz y la estabilidad y eviten acciones que puedan aumentar las tensiones».

El presidente indonesio, Prabowo Subianto, ha defendido el acuerdo como una medida para modernizar las fuerzas armadas del país, que necesitan equipamiento actualizado para proteger las vastas aguas del archipiélago. Sin embargo, críticos internos temen que la dependencia de armamento extranjero pueda arrastrar a Indonesia a conflictos ajenos.