Una intensa y prolongada ola de calor afecta al subcontinente indio desde mediados de abril, con temperaturas máximas que superan los 46 °C en numerosas localidades de India y Pakistán. Los termómetros registran entre 5 y 8 °C por encima de lo habitual para la época, según informes meteorológicos. El episodio, que alcanza su pico antes de la llegada del monzón en junio, supone un riesgo creciente para la población, las cosechas y las redes eléctricas.
Condiciones extremas antes del monzón
Fuentes meteorológicas citadas por la prensa local han señalado que, aunque el calor intenso es habitual en esta época previa al monzón, la persistencia desde mediados de abril y la magnitud de las temperaturas —con registros diarios que en muchas zonas han superado los 46 °C— hacen de esta ola un fenómeno especialmente peligroso.
India y Pakistán no son ajenos al calor. Esta época del año es la peor, ya que el calor alcanza su punto máximo antes del monzón.
Las temperaturas elevadas están poniendo presión sobre los sistemas de salud y las infraestructuras energéticas. La demanda de electricidad para refrigeración alcanza niveles récord, lo que provoca apagones y cortes de suministro en varias regiones. Las cosechas, particularmente de trigo y otros cultivos de la temporada, también se ven amenazadas, lo que podría agravar la seguridad alimentaria en una zona ya vulnerable.
Impacto geopolítico y climático
La ola de calor coincide con un contexto de tensiones regionales y recursos hídricos limitados. Ambos países comparten ríos y acuíferos que se ven afectados por el aumento de la evaporación. La crisis climática, según los expertos, está haciendo que fenómenos como este sean más frecuentes e intensos, lo que añade un factor de riesgo para la estabilidad del sur de Asia.
Las autoridades han emitido alertas sanitarias y recomendaciones para evitar la exposición al sol. Se espera que las temperaturas comiencen a moderarse con la llegada del monzón en junio, aunque el calor persistirá en las próximas semanas.




