La edición de 2026 del Diálogo Shangri-La, celebrada en Singapur el pasado 29 de mayo, ha vuelto a poner sobre la mesa las tensiones estratégicas en el Indo-Pacífico. Según fuentes de las delegaciones asistentes, la conferencia evidenció tres dinámicas clave: la presencia militar estadounidense, la reticencia china a asumir compromisos explícitos y la creciente relevancia de India como actor regional.
El encuentro, que reúne cada año a ministros de defensa y altos cargos militares de la región, no concluye con documentos vinculantes, pero sirve de termómetro de las relaciones de poder. En esta ocasión, la delegación estadounidense reafirmó su compromiso con la seguridad de sus aliados en el área, mientras que la representación china evitó pronunciarse sobre iniciativas multilaterales concretas, según las mismas fuentes.
La postura india, en el centro
India, por su parte, emergió como un actor cada vez más relevante en el tablero regional. Los analistas presentes destacaron que Nueva Delhi está redefiniendo su papel en el Indo-Pacífico, equilibrando su relación con Washington y su cautela ante Pekín. La delegación india defendió una visión de la región basada en la inclusividad y el respeto a la soberanía, en línea con su doctrina de Act East.
El Diálogo Shangri-La, organizado por el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS), con sede en Londres, se celebra desde 2002 y es considerado el principal foro de seguridad en Asia-Pacífico. En esta edición, la ausencia de una declaración conjunta reflejó las dificultades para alinear posturas entre las principales potencias.




