La India está reforzando su presencia militar en el océano Índico con la construcción de una base aérea y naval multimillonaria en la remota isla Gran Nicobar, situada a escasa distancia del estrecho de Malaca, una de las rutas marítimas más estratégicas del mundo, según informó el gobierno indio el 12 de junio.
Por esa angosta vía de paso transita más del 70% del petróleo importado por China, principal rival geopolítico de Nueva Delhi en la región del Indo-Pacífico. La base forma parte del Great Nicobar Island Project, un ambicioso plan de infraestructura que busca convertir el archipiélago de las islas Andamán y Nicobar en un punto de proyección de poder naval y aéreo.
Proyección de poder en el Índico
El proyecto, cuyo coste no ha sido desvelado oficialmente pero que fuentes gubernamentales indias califican de multimillonario en dólares, incluye la ampliación de pistas de aterrizaje, muelles para buques de guerra y almacenes de combustible. Las instalaciones permitirán a la Armada y la Fuerza Aérea indias desplegar medios de forma permanente en la entrada oriental del estrecho de Malaca.
Con esta infraestructura, la India podrá vigilar y, en caso necesario, interceptar el tráfico marítimo que atraviesa el estrecho, una capacidad que preocupa especialmente a Pekín. El estrecho es una garganta de 2,5 kilómetros de ancho en su punto más angosto, por donde circulan unos 94.000 buques al año, según datos de la Autoridad Marítima de Singapur.
Rivalidad en el Indo-Pacífico
La iniciativa india se enmarca en la creciente rivalidad estratégica con China en el océano Índico y el sudeste asiático. Mientras Pekín impulsa su presencia naval en el Índico mediante la base de Yibuti y acuerdos con Sri Lanka, Pakistán y Maldivas, Nueva Delhi busca contrarrestar ese avance desde su propia puerta trasera.
El archipiélago de Andamán y Nicobar, territorio indio desde la independencia, está a apenas 150 kilómetros al norte de la costa indonesia de Sumatra y controla las rutas de entrada al estrecho de Malaca desde el Índico. La nueva base, al sur del archipiélago, representa la punta de lanza de esa vigilancia.
El gobierno indio ha subrayado que el proyecto tiene fines defensivos y de desarrollo regional, pero analistas militares citados por la prensa india señalan que la base alterará el equilibrio de fuerzas en la zona y podría generar tensiones con China, que ya ha expresado su preocupación por la militarización del Índico.




