El nuevo primer ministro de Hungría, Peter Magyar, ha iniciado su mandato con medidas dirigidas a combatir la discriminación de la comunidad romaní, después de años de políticas excluyentes bajo el anterior Gobierno de Viktor Orbán. El anuncio, realizado el 10 de junio de 2026, supone un giro en la política de minorías del país centroeuropeo.
Un legado de exclusión
Durante los doce años de gobierno de Orbán, la comunidad romaní —que representa entre el 7% y el 10% de la población húngara— sufrió una discriminación sistemática. Informes de organismos internacionales como la Comisión Europea contra el Racismo y la Intolerancia (ECRI) documentaron repetidamente la segregación escolar, la falta de acceso a la vivienda y los abusos policiales contra esta minoría. En 2023, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos condenó a Hungría por la expulsión ilegal de familias romaníes en la localidad de Gyöngyöspata.
Magyar, que asumió el cargo tras las elecciones de abril de 2026, ha prometido revertir estas políticas. En su primer discurso ante el Parlamento, afirmó que «la dignidad de la comunidad gitana no es negociable» y anunció la creación de una comisión independiente para investigar los casos de discriminación institucional.
Las primeras medidas
Entre las acciones concretas figura la derogación de una ley de 2023 que permitía a los ayuntamientos establecer requisitos de residencia que excluían de facto a los romaníes de la vivienda social. Además, el nuevo Gobierno ha destinado 50 millones de euros a un plan de integración educativa que incluye becas para estudiantes romaníes y programas de formación para docentes en escuelas segregadas.
El comisionado de Derechos Humanos del Consejo de Europa, en una visita a Budapest la semana pasada, elogió las intenciones de Magyar pero advirtió de que «la verdadera prueba será la implementación en el terreno».
Organizaciones romaníes húngaras, como el Consejo Nacional Gitano, han mostrado un cauteloso optimismo. Su portavoz declaró a la agencia MTI que «llevamos décadas escuchando promesas; ahora esperamos hechos». Magyar se ha comprometido a presentar un informe de resultados en seis meses.




