Desde el 1 de junio de 2026, una parte significativa del profesorado nigeriano se encuentra en huelga, mientras que manifestaciones han estallado en varias ciudades del país para denunciar el aumento de la inseguridad y exigir la liberación de alumnos y docentes secuestrados por grupos armados.

Los sindicatos de docentes han convocado la protesta para presionar al gobierno federal de Nigeria a tomar medidas concretas contra la oleada de secuestros masivos de escolares, un fenómeno que se ha intensificado en los últimos años, especialmente en el norte del país, donde bandas criminales y grupos yihadistas atacan escuelas para obtener rescates o reclutar a la fuerza a menores.

Las movilizaciones, que según fuentes sindicales se han extendido a estados como Katsina, Kaduna y Borno, buscan también garantizar la seguridad de los centros educativos, muchos de los cuales han permanecido cerrados por miedo a los ataques. «No podemos seguir enviando a nuestros hijos a la escuela si el Gobierno no protege sus vidas», declaró un portavoz del Sindicato Nacional de Profesores de Nigeria (NUT) a la prensa local.

El Ejecutivo de Bola Tinubu ha reconocido la gravedad de la situación, pero hasta el momento no ha anunciado medidas concretas para satisfacer las demandas de los docentes, que incluyen el despliegue de más efectivos de seguridad en las escuelas y la creación de un fondo de compensación para las víctimas de secuestro.

La huelga amenaza con paralizar el sistema educativo nigeriano, que ya arrastra un déficit crónico de infraestructuras y personal, en un país donde más de 10 millones de niños están fuera del sistema escolar, según datos de UNICEF.