La organización Human Rights Watch (HRW) ha revelado que el Gobierno búlgaro autorizó a una empresa de tecnología de vigilancia a exportar sus productos a regímenes represivos, según registros de licencias de exportación obtenidos por la ONG. Los documentos, que cubren el período entre 2018 y 2023, muestran que la compañía Circles —dedicada al desarrollo de herramientas de cibervigilancia— pudo vender sus servicios a agencias de inteligencia y cuerpos policiales de países señalados por violaciones sistemáticas de derechos humanos.

Según el informe publicado este jueves, las licencias emitidas por el Ejecutivo búlgaro permitieron a Circles comercializar sistemas de interceptación de comunicaciones y software de espionaje con destinos que, en muchos casos, carecen de garantías judiciales o controles democráticos. La investigación de HRW destaca que la falta de transparencia en el proceso de concesión de licencias y la ausencia de evaluaciones de impacto sobre derechos humanos facilitaron estas operaciones.

El caso de Bulgaria se suma a una creciente preocupación internacional por el papel de los Estados europeos en la proliferación de tecnologías de vigilancia masiva. Países como Grecia, Hungría o Polonia han sido señalados en el pasado por prácticas similares, pero el informe de HRW coloca a Sofía en el centro del debate sobre los vacíos legales que permiten a empresas europeas exportar herramientas de represión sin rendir cuentas.

La ONG insta a la Unión Europea a endurecer los mecanismos de control sobre las exportaciones de tecnología de doble uso y a establecer sanciones para los Estados miembros que incumplan los compromisos internacionales en materia de derechos humanos. Hasta el momento, el Gobierno búlgaro no ha emitido una respuesta oficial sobre las conclusiones del informe.