La empresa europea de tecnología de defensa HENSOLDT ha anunciado este jueves el lanzamiento de SkyBarrier, un sistema inhibidor móvil de señales de navegación por satélite. El dispositivo está diseñado como contramedida electrónica para contrarrestar amenazas de interferencia (jamming) o suplantación (spoofing) de sistemas GNSS en entornos militares o críticos.
Según ha informado la compañía, SkyBarrier permite bloquear de forma selectiva las bandas de frecuencia utilizadas por constelaciones como GPS, GLONASS, Galileo o BeiDou. El sistema se integra en vehículos tácticos y puede operar de forma autónoma o en red con otros sistemas de guerra electrónica.
Protección de infraestructuras y tropas
El dispositivo está dirigido principalmente a fuerzas armadas y agencias gubernamentales que necesitan proteger infraestructuras críticas, tropas desplegadas o zonas de operación frente al uso de sistemas de navegación enemigos. En un contexto donde la guerra electrónica ha adquirido un papel central en conflictos como el de Ucrania, la demanda de sistemas portátiles de inhibición GNSS ha crecido de forma significativa.
El director de la división de guerra electrónica de HENSOLDT ha subrayado en el comunicado que SkyBarrier ofrece una solución flexible y rápida de desplegar, adaptada a las necesidades actuales del campo de batalla, donde la supresión de la navegación por satélite puede ser crucial para la supervivencia de las unidades propias.
Implicaciones para el tráfico civil
El uso de inhibidores GNSS, aunque legítimo en contextos militares, también ha suscitado preocupación en el ámbito civil. El bloqueo de señales de navegación puede afectar al tráfico aéreo y marítimo en las zonas de despliegue, así como a servicios esenciales que dependen de la sincronización por satélite, como las redes de comunicación o los sistemas financieros.
Con este lanzamiento, HENSOLDT refuerza su cartera de sistemas de guerra electrónica, compitiendo directamente con otras empresas del sector como la israelí Rafael o la estadounidense L3Harris. La compañía no ha precisado el coste del sistema ni posibles clientes iniciales, pero fuentes del sector señalan que varios países europeos han mostrado interés en la tecnología.




