El secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, impulsó una propuesta para reducir aún más la presencia militar estadounidense en Europa, pero la iniciativa fue rechazada por altos funcionarios de la administración Trump, según fuentes citadas por medios estadounidenses. La información, publicada este viernes, no especifica el número de efectivos que habrían sido retirados ni los países concretos afectados por el repliegue.

Las fuentes consultadas indican que la propuesta de reducción fue «derribada» por considerar que iba en contra de los intereses de seguridad nacional de Estados Unidos en Europa, en un contexto de tensión con Rusia y de revisión de los compromisos de la OTAN. La decisión de mantener el actual despliegue refuerza el compromiso estadounidense con la defensa del flanco oriental de la Alianza, en un momento en que varios países europeos han aumentado su gasto militar.

El rechazo a la propuesta de Hegseth se produce en un momento en que la administración Trump busca reequilibrar sus prioridades estratégicas, con un foco creciente en la región del Indo-Pacífico frente a China. Sin embargo, la oposición dentro de la propia Casa Blanca subraya la persistente consideración de Europa como un teatro clave para la disuasión frente a Rusia. El Pentágono no ha realizado declaraciones oficiales sobre la propuesta rechazada, y se desconoce si Hegseth planea presentar una nueva versión de la misma en el futuro.

La noticia llega en un contexto de debate interno en la OTAN sobre el reparto de cargas, donde Estados Unidos sigue siendo el principal contribuyente militar de la alianza. Varios gobiernos europeos, entre ellos el de España, han incrementado sus presupuestos de defensa en los últimos años, aunque aún lejos del objetivo del 2% del PIB fijado por la Alianza. La continuidad del despliegue estadounidense en Europa es vista como un pilar de la seguridad del continente.