El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, ha solicitado un incremento presupuestario para hacer frente al aumento de los costes de las operaciones militares en Latinoamérica y Oriente Medio, en especial la guerra con Irán. La petición, realizada el 13 de mayo de 2026, refleja la presión financiera que ejercen los conflictos activos sobre las arcas del Pentágono.

Según fuentes del Departamento de Defensa, la factura final de las intervenciones en Latinoamérica se disparará en las próximas décadas, lo que supondrá una carga creciente para los contribuyentes estadounidenses. Hegseth no especificó el montante exacto solicitado, pero su comparecencia se produce en un contexto de costes crecientes que ya han superado las previsiones iniciales.

El precio de una guerra abierta

La guerra con Irán, iniciada el pasado año, se ha convertido en uno de los principales motores del gasto. Aunque el Pentágono no ha divulgado cifras actualizadas, analistas independientes estiman que el coste mensual ronda los miles de millones de dólares, solo en operaciones directas. A ello se suman los gastos de reposición de material, el incremento de las primas de riesgo para los contratistas y el coste de la asistencia a aliados regionales.

La solicitud de Hegseth se enmarca en un escenario fiscal tenso. El Congreso estadounidense debate estos días el próximo presupuesto de defensa, que algunos sectores quieren vincular a una reducción del déficit. El secretario de Defensa ha insistido en que recortar ahora el gasto militar pondría en riesgo los avances tácticos logrados frente a las fuerzas iraníes y sus proxy en la región.

No podemos permitir que el enemigo interprete una restricción presupuestaria como una señal de debilidad. Cada dólar invertido hoy evita un gasto mayor mañana en reconstrucción y disuasión.

La petición de Hegseth ha sido recibida con escepticismo por parte de algunos legisladores, que recuerdan que los costes de las guerras en Oriente Medio tienden a infraestimarse sistemáticamente. El Congressional Budget Office (CBO) ya advirtió en informes previos de que el coste total del conflicto con Irán podría superar el billón de dólares en una década si no se alcanza un alto el fuego.