Las fuerzas del mariscal Khalifa Haftar han detenido en Benghazi a una decena de activistas extranjeros que formaban parte de la flotilla de ayuda humanitaria para Gaza. La detención se produjo el pasado 24 de mayo, según ha trascendido este jueves, cuando el grupo ingresó en la zona oriental de Libia, controlada por el hombre fuerte del este del país.
Los activistas, de nacionalidad extranjera y vinculados a la causa palestina, se disponían a participar en una nueva iniciativa naval para romper el bloqueo israelí sobre la Franja de Gaza. Sin embargo, al hacer escala en territorio libio cayeron en manos de las autoridades de Haftar, que desde 2014 gobierna de facto el este y sur del país con el respaldo de los Emiratos Árabes Unidos, Egipto y Rusia.
Libia, escenario de la pugna por Gaza
La detención se enmarca en la creciente tensión geopolítica en el Mediterráneo, donde la guerra en Gaza ha convertido a distintos actores regionales en piezas de un tablero complejo. Haftar, que mantiene estrechos vínculos con Israel según fuentes de inteligencia occidentales, habría ordenado la captura de los activistas para impedir la salida de la flotilla desde puertos bajo su control.
Las fuerzas de Haftar han detenido en Benghazi a una decena de activistas extranjeros de la flotilla para Gaza, según confirmaron fuentes de seguridad libias a medios internacionales.
El grupo, que permanece incomunicado, podría ser acusado de espionaje o de colaboración con grupos terroristas, en una práctica habitual del régimen de Haftar contra opositores o disidentes. La noticia ha provocado la condena de organizaciones de derechos humanos y de algunos gobiernos europeos, que han pedido su liberación inmediata.
La flotilla, organizada por varias ONG internacionales, pretendía transportar ayuda médica y alimentaria a los civiles gazatíes, sometidos a una crisis humanitaria agravada por los bombardeos israelíes de los últimos meses. El intento de desafiar el bloqueo marítimo se ha topado con la oposición de Haftar, que controla las terminales portuarias de Tobruk y Benghazi.
Con esta detención, el caudillo libio refuerza su perfil como actor clave en el Mediterráneo oriental y envía un mensaje a la comunidad internacional: su territorio no será plataforma de operaciones para la solidaridad con Gaza. Por ahora, el Gobierno de Unidad Nacional con sede en Trípoli, reconocido por la ONU, no ha emitido declaraciones sobre el incidente.




