El chatbot de inteligencia artificial Grok, desarrollado por la empresa xAI de Elon Musk, está cosechando críticas por su bajo rendimiento y escasa base de usuarios. Un informe divulgado este jueves revela que la herramienta apenas aparece en los registros federales de cómo el Gobierno de Estados Unidos empleó la inteligencia artificial durante el año pasado.
Grok fue presentado en 2023 como un rival directo de ChatGPT, el popular modelo de OpenAI, con el añadido de un acceso preferente a la red social X y un enfoque en la «búsqueda de la verdad». Sin embargo, su adopción no ha cumplido las expectativas. El análisis del uso de IA en el sector público estadounidense muestra que Grok ha tenido una presencia testimonial en comparación con otras herramientas como ChatGPT u otros modelos de Google o Anthropic.
Un desempeño por debajo de lo esperado
La noticia llega después de que varios analistas y usuarios señalaran en redes sociales que la calidad de las respuestas de Grok sigue siendo inferior a la de sus competidores. Aunque xAI ha lanzado actualizaciones periódicas, el chatbot no ha logrado captar una masa crítica de usuarios más allá de los entusiastas de la tecnología y algunos seguidores de Musk en la plataforma X.
El propio Elon Musk había afirmado que Grok sería una alternativa «menos sesgada» a ChatGPT, pero las críticas apuntan a que el modelo sufre problemas de coherencia y precisión en temas complejos. La falta de integración con otras aplicaciones y la ausencia de una versión gratuita robusta también han limitado su expansión.
A pesar de los esfuerzos de xAI, que ha recaudado miles de millones de dólares en inversiones, Grok no ha logrado superar la barrera de los 10 millones de usuarios activos, una cifra muy por debajo de los cientos de millones que acumula ChatGPT. La empresa no ha ofrecido datos oficiales actualizados sobre su base de usuarios.
Un reflejo de la competencia en IA
El tropiezo de Grok ilustra las dificultades de competir en el mercado de la inteligencia artificial conversacional, dominado por gigantes tecnológicos como OpenAI, Google y Microsoft. La estrategia de Musk, basada en un discurso de transparencia y libertad de expresión, no ha bastado para compensar las carencias técnicas del producto.
«Grok ha sido un experimento interesante, pero la realidad es que el usuario medio prefiere herramientas que funcionen bien a promesas ideológicas», señaló un analista del sector. El informe también destaca que el Gobierno estadounidense ha preferido recurrir a modelos consolidados para sus aplicaciones de IA, dejando a Grok fuera del mapa.




