Google ha presentado este martes en su conferencia anual I/O 2026, celebrada en Mountain View (California), una nueva familia de modelos de inteligencia artificial Gemini 3.5 y un giro radical en su motor de búsqueda, que ahora opera de forma agentiva: realiza tareas de forma autónoma, desde planificar viajes hasta hacer reservas, sin intervención del usuario. La compañía refuerza así su apuesta por la IA integrada verticalmente, en competencia directa con OpenAI.

La principal novedad es la búsqueda agentiva, descrita por la firma como «vibe-coded results» y «super widgets«. En lugar de ofrecer enlaces, el buscador generará respuestas hiperpersonalizadas, ejecutará acciones automáticas y producirá informes dinámicos adaptados al contexto del usuario. «Ya no necesita que usted le diga qué hacer; el buscador anticipa sus necesidades», explicaron los responsables del producto.

En el ámbito de los modelos, Gemini 3.5 promete mejoras significativas en razonamiento multimodal y capacidad de planificación. Entre sus primeras integraciones destacan las cámaras externas de Volvo, que usarán los modelos para interpretar en tiempo real el entorno del vehículo. Además, Google ha anunciado actualizaciones en Gmail y en sus gafas inteligentes Project Aura, que ahora incorporan traducción simultánea y navegación contextual.

Deepfakes accesibles y advertencias éticas

Paralelamente, el evento coincidió con la polémica en torno a Delulu, un software presentado por terceros que permite a streamers transformarse en tiempo real en personajes como Mr. Beast, George Floyd o Jeffrey Epstein. La herramienta, que utiliza tecnología de deepfake, se comercializa específicamente para retransmisiones en directo y ha levantado ampollas en la industria por su potencial uso abusivo.

Las empresas deberían usar la productividad ganada para hacer más, no despedir gente. Si la IA permite duplicar la producción, la respuesta debería ser crecer, no reducir plantilla.

La advertencia de Demis Hassabis, director de DeepMind, durante el evento refleja las tensiones éticas que acompañan a la nueva ola de automatización. Google defiende que sus herramientas —desde la búsqueda agentiva hasta los asistentes multimodales— liberarán tiempo para tareas creativas, pero organizaciones sindicales y analistas advierten del riesgo de destrucción de empleo en sectores como la atención al cliente, la gestión administrativa y el transporte.

La carrera por la infraestructura de cómputo

La estrategia de Google forma parte de una carrera global por controlar la infraestructura de cómputo y datos que sustenta la inteligencia artificial. La integración vertical —desde los chips TPU hasta los modelos y las aplicaciones— permite a la compañía ofrecer un ecosistema cerrado, mientras que rivales como OpenAI y Microsoft optan por alianzas más abiertas. El control de los datos generados por los usuarios y la capacidad de procesamiento en la nube se han convertido en el campo de batalla clave de esta nueva fase tecnológica.

Con el anuncio de Gemini 3.5 y la búsqueda agentiva, Google marca un punto de inflexión: la web ya no será un repositorio de enlaces, sino un asistente que actúa en nombre del usuario. Queda por ver si esta visión, que promete eficiencia pero también dependencia, encontrará resistencia regulatoria allá donde la privacidad es un derecho fundamental.