El motor de búsqueda centrado en la privacidad DuckDuckGo ha experimentado un incremento del 30,5% en sus instalaciones desde que Google renovó su buscador con inteligencia artificial, según datos reportados el 28 de mayo de 2026. Aunque las cifras absolutas siguen siendo modestas, el salto supone un cambio de tendencia significativo en el mercado de los buscadores.

La renovación de Google, que integra respuestas generadas por IA directamente en los resultados de búsqueda, ha generado fricción entre los usuarios. Según el análisis citado por la fuente, «por primera vez, el coste de cambiar de buscador parece menor que el de quedarse». DuckDuckGo, que no rastrea la actividad de los usuarios ni personaliza los resultados mediante perfiles de datos, se ha beneficiado de este malestar.

El coste de la comodidad frente a la privacidad

El crecimiento de DuckDuckGo refleja un equilibrio entre comodidad y privacidad. La dependencia de Google durante años hizo que los usuarios consideraran demasiado alto el coste de cambiar de ecosistema. Sin embargo, el rediseño con IA ha alterado ese cálculo: ahora, la experiencia de búsqueda se percibe como peor o más intrusiva, lo que reduce el umbral para probar alternativas.

El auge de la inteligencia artificial en las búsquedas también ha reavivado el debate sobre la recopilación de datos. DuckDuckGo, al no almacenar historiales ni ofrecer resultados personalizados, se presenta como una opción para quienes desconfían de los sistemas de IA entrenados con datos masivos. La compañía no ha revelado el número total de instalaciones, pero el incremento porcentual sugiere que cientos de miles de usuarios han dado el salto en las últimas semanas.

Google, por su parte, defiende que la IA mejora la relevancia de los resultados. Sin embargo, los datos de instalaciones de DuckDuckGo indican que un segmento creciente de usuarios prefiere renunciar a esa mejora a cambio de no ser rastreado.