Durante la keynote de Google I/O celebrada ayer en Mountain View, California, el consejero delegado de Google DeepMind, Demis Hassabis, proclamó que la humanidad se encuentra «en las estribaciones de lo que la IA puede hacer por la ciencia». La declaración, pronunciada ante una audiencia global de desarrolladores, marca un cambio estratégico en la aplicación de la inteligencia artificial a la investigación científica.

Hassabis subrayó que el potencial de la IA en áreas como el descubrimiento de fármacos, el diseño de nuevos materiales y la energía limpia está alcanzando un punto de inflexión. Según el directivo, los avances logrados hasta ahora son solo el comienzo de una transformación que podría redefinir la competitividad tecnológica entre países y empresas.

Estamos en las estribaciones de lo que la IA puede hacer por la ciencia.

La intervención de Hassabis se enmarca en la tradicional conferencia anual de Google para desarrolladores, que este año ha dedicado un espacio significativo a la intersección entre inteligencia artificial y ciencia. Aunque no se ofrecieron cifras concretas sobre inversiones o resultados, el mensaje fue inequívoco: la IA aplicada a la investigación ha superado la fase experimental y se encamina hacia una adopción generalizada.

El anuncio tiene implicaciones geopolíticas, ya que la carrera por liderar la ciencia impulsada por IA se ha convertido en una prioridad estratégica para potencias como Estados Unidos, China y la Unión Europea. Google DeepMind, con sede en Londres, compite con laboratorios como OpenAI, Microsoft y el chino Baidu por dominar este campo emergente.