La revelación de un acuerdo firmado en abril de 2022 entre la gobernadora del estado mexicano de Chihuahua, María Eugenia Campos (PAN), y el gobernador de Texas, Greg Abbott (republicano), ha desatado una fuerte polémica en México. El pacto, dado a conocer ahora, establece mecanismos de cooperación en materia de seguridad y migración sin la intervención del gobierno federal mexicano, lo que para analistas constituye una cesión de soberanía sin precedentes.

El acuerdo permite a las autoridades texanas influir directamente en políticas internas del estado norteño mexicano, evadiendo al Ejecutivo central encabezado por Claudia Sheinbaum. Según un analista consultado, «abrirle la puerta a Washington siempre es un riesgo», y este convenio sería un ejemplo de cómo Estados Unidos puede penetrar la soberanía mexicana a nivel subnacional.

Abrirle la puerta a Washington siempre es un riesgo, y este acuerdo es una muestra clara de cómo se vulnera la soberanía nacional sin pasar por el gobierno federal.

Un desacato constitucional

El convenio ha sido calificado por expertos como uno de los episodios más alarmantes de desacato constitucional en la historia reciente de México. La gobernadora Campos, del opositor Partido Acción Nacional, habría actuado al margen de la Secretaría de Relaciones Exteriores y del Congreso de la Unión, que son los facultados para celebrar tratados internacionales. El gobierno de Texas, por su parte, mantiene una política migratoria restrictiva, incluyendo la operación Lone Star.

El documento fue firmado en abril de 2022, pero su contenido se ha conocido ahora, en un contexto de tensiones migratorias entre ambos países. El gobierno mexicano no ha emitido una postura oficial hasta el momento, aunque fuentes cercanas a la Cancillería señalaron que evaluarán las implicaciones legales del acuerdo.