Un nuevo acuerdo entre el Reino Unido y la Unión Europea ha entrado en vigor en julio de 2026, endureciendo los controles en la frontera de Gibraltar. A partir de ahora, los ciudadanos británicos que accedan al Peñón por vía aérea o marítima deberán someterse a verificaciones de pasaporte y al registro de huellas dactilares, según el sistema europeo de control fronterizo.

La medida, que modifica los controles fronterizos tras el Brexit, afecta tanto a los británicos que residen en Gibraltar como a quienes lo visitan. El acuerdo, negociado entre Londres y Bruselas, busca reforzar la seguridad en el entorno del Peñón, un territorio británico de ultramar cuya frontera con España es un punto sensible en las relaciones bilaterales.

La toma de huellas se realiza bajo el sistema europeo de entrada y salida (EES, por sus siglas en inglés), un mecanismo ya utilizado en otros puntos de la UE para registrar la entrada de ciudadanos de terceros países. Aunque Gibraltar no forma parte del espacio Schengen, el acuerdo permite la aplicación de estos controles en sus puertos y aeropuerto.

Para los ciudadanos españoles que cruzan la frontera, el acuerdo no introduce cambios significativos, ya que España ya aplicaba controles de identidad en el lado español del paso. Sin embargo, la medida podría ralentizar los flujos de entrada y salida, especialmente en temporada alta, dado que los británicos constituyen la mayoría de los turistas y trabajadores transfronterizos en Gibraltar.

El nuevo régimen fronterizo se enmarca en el acuerdo marco entre la UE y el Reino Unido sobre Gibraltar, firmado en 2023, que busca regular la relación del Peñón con el bloque comunitario tras la salida británica. Aunque el texto final del acuerdo no se ha publicado íntegramente, fuentes diplomáticas han confirmado que la toma de huellas es una de las principales novedades operativas.