El Gobierno de Ghana ha intensificado su presión para reapropiarse de la producción aurífera del país, en línea con una tendencia continental de soberanía sobre los recursos naturales. La medida, anunciada el 23 de mayo, busca que una mayor parte del oro extraído en territorio ghanés se refine y comercialice localmente, lo que podría afectar a las empresas mineras extranjeras, tanto chinas como occidentales.
La lucha por la soberanía minera
Ghana, segundo productor de oro de África, se suma así a otros países del continente que han revisado sus contratos mineros o han exigido una participación estatal más amplia. Según fuentes oficiales citadas por la prensa local, el Ejecutivo de Accra planea imponer nuevas condiciones a las compañías que operan en el país, incluyendo la obligación de procesar el mineral en territorio nacional. La medida responde a la voluntad de maximizar el beneficio económico antes de que el oro salga del país.
La decisión no ha sorprendido a los analistas, que ya anticipaban un endurecimiento de la posición ghanesa tras el ejemplo de otros países africanos como Mali o Burkina Faso. Sin embargo, el momento elegido coincide con un contexto de alta demanda global de oro y podría reconfigurar las cadenas de suministro del metal precioso.
Alerta sanitaria: 10 países en riesgo por ébola
En paralelo, la Agencia Sanitaria de la Unión Africana, Africa CDC, ha lanzado una alerta: diez países africanos están en riesgo de sufrir brotes de ébola tras la detección de tres nuevos casos en Uganda. La agencia, con sede en Adís Abeba, advirtió que la propagación del virus podría afectar a naciones vecinas y ha solicitado a los gobiernos que refuercen la vigilancia epidemiológica.
«La situación es preocupante», declaró un portavoz de Africa CDC. Los nuevos casos en Uganda, país que ya había sufrido brotes anteriores, elevan el nivel de alerta en una región donde los sistemas sanitarios son frágiles. La agencia ha instado a reforzar los controles fronterizos y a activar planes de respuesta rápida para evitar una repetición de la epidemia de 2014-2016, que causó miles de muertos en África Occidental.
Ambas noticias reflejan los desafíos que enfrenta el continente africano: por un lado, la lucha por el control de sus recursos estratégicos; por otro, la amenaza persistente de enfermedades infecciosas que requieren cooperación regional y apoyo internacional.




