Desde hace casi dos semanas, Albania vive las mayores protestas sociales de las últimas décadas. Miles de albaneses, encabezados por jóvenes de la Generación Z, se han echado a la calle para rechazar el apoyo del primer ministro, Edi Rama, a un megaproyecto turístico promovido por la familia del expresidente estadounidense Donald Trump. El complejo hotelero para ultra high net worth individuals, impulsado por el yerno de Trump, Jared Kushner, y su esposa, Ivanka Trump, se levantaría en una zona natural protegida del país balcánico.

Un proyecto que divide al país

La oposición, en la que se han integrado tanto partidos tradicionales como colectivos ecologistas y juveniles, considera que el proyecto vulnera la soberanía albanesa y el interés nacional. Los manifestantes exigen la paralización inmediata de las licencias y una consulta pública vinculante. Según denuncian los organizadores de las movilizaciones, el Gobierno ha otorgado concesiones opacas sin el suficiente debate parlamentario ni evaluación de impacto ambiental.

Los jóvenes albaneses no están dispuestos a que nuestro patrimonio natural se convierta en un patio de recreo para multimillonarios extranjeros, especialmente cuando no se ha contado con la opinión de los ciudadanos.

Las protestas, que comenzaron a finales de mayo, han congregado a decenas de miles de personas en Tirana y otras ciudades costeras. Es la primera vez que la Generación Z albanesa, que no había protagonizado movilizaciones masivas desde la caída del comunismo en los años 90, ejerce un rol protagonista en la vida política del país.

Intereses económicos frente a soberanía

El primer ministro Rama defiende el proyecto como una oportunidad para atraer inversión extranjera y generar empleo en un país con una de las rentas per cápita más bajas de Europa. Sin embargo, los críticos señalan que el complejo, que incluiría hoteles de lujo, campos de golf y un puerto deportivo, se ubicaría en la bahía de Sarandë, un área de alto valor ecológico. La tensión entre el desarrollo económico y la protección del territorio ha abierto un debate sobre el modelo de crecimiento que Albania quiere para su futuro.

El Ejecutivo albanés no ha emitido hasta el momento una respuesta oficial a las demandas de los manifestantes, aunque fuentes del Gobierno citadas por la prensa local aseguran que no se revertirán las autorizaciones ya concedidas. La oposición, mientras tanto, ha advertido de que las protestas continuarán hasta que se garantice un referéndum sobre el proyecto.