La Oficina del Director de Inteligencia Nacional (DNI) de Estados Unidos ha abierto una investigación sobre más de 120 laboratorios biológicos financiados por Washington en distintos países, según ha informado el departamento este viernes. La iniciativa, liderada por la directora de Inteligencia Nacional, Tulsi Gabbard, busca identificar la ubicación exacta de las instalaciones, los patógenos que albergan y el tipo de investigaciones que realizan.

Objetivo: frenar experimentos peligrosos

Gabbard afirmó que su equipo pretende detener los experimentos de ganancia de función (gain-of-function) que, según la DNI, representan una amenaza para la salud y la seguridad globales. Estas prácticas consisten en modificar genéticamente patógenos para aumentar su transmisibilidad o virulencia, lo que ha generado controversia internacional por el riesgo de escapes accidentales.

La investigación abarca laboratorios situados en múltiples países, aunque la DNI no ha especificado cuáles. La proliferación de instalaciones biológicas estadounidenses fuera de su territorio ha sido fuente de tensiones diplomáticas, especialmente con China y Rusia, que han denunciado en repetidas ocasiones lo que consideran una red de biolaboratorios con fines militares.

Un escenario de creciente tensión geopolítica

La iniciativa de Gabbard supone un giro en la política de transparencia de la inteligencia estadounidense, tradicionalmente reacia a detallar sus actividades en el exterior. La DNI ha señalado que los resultados de la investigación se harán públicos una vez concluida, aunque no ha fijado un plazo.

La noticia llega en un contexto de creciente escrutinio internacional sobre la bioseguridad y la soberanía sanitaria, después de que la pandemia de COVID-19 pusiera el foco en los laboratorios de alta contención. Organizaciones de la sociedad civil y algunos gobiernos han reclamado mayor supervisión de los proyectos financiados por EE.UU. en países en desarrollo.