La directora de Inteligencia Nacional de Estados Unidos, Tulsi Gabbard, ha designado a dos oficiales para coordinar el trabajo de las agencias de espionaje estadounidenses ante las amenazas extranjeras a las elecciones de medio término de 2026. Así lo confirmaron fuentes familiarizadas con la decisión este 14 de mayo, según informó la Oficina del Director de Inteligencia Nacional (ODNI).

Los dos nuevos coordinadores, cuyos nombres no han sido revelados, serán los encargados de supervisar y mitigar cualquier intento de injerencia externa en los comicios legislativos del próximo mes de noviembre. La medida responde a la creciente preocupación por la actividad de actores estatales, especialmente Rusia, China e Irán, que según informes previos de la comunidad de inteligencia han intensificado sus operaciones de influencia en el ciclo electoral estadounidense.

La designación busca agilizar la comunicación entre las 18 agencias que forman la comunidad de inteligencia estadounidense, incluyendo la CIA, la NSA y el FBI. En anteriores procesos electorales, como los de 2016 y 2020, la falta de coordinación fue criticada por permitir que campañas de desinformación y ciberataques afectaran la percepción pública.

La ODNI ha decidido centralizar la respuesta ante amenazas extranjeras para evitar la fragmentación que se observó en ciclos pasados. La tarea de los oficiales será monitorear indicios de interferencia en tiempo real y coordinar contramedidas, según las fuentes.

La decisión de Gabbard, conocida por su perfil crítico con las intervenciones militares en el exterior, ha sido recibida con cautela por sectores del Congreso. Algunos legisladores republicanos han expresado dudas sobre su compromiso con la seguridad electoral, aunque la ODNI ha reiterado que la protección de los comicios es una prioridad bipartidista.

Las elecciones de medio término de 2026 decidirán el control de la Cámara de Representantes y un tercio del Senado, en un clima político altamente polarizado. Según fuentes de inteligencia, las agencias ya han detectado intentos preliminares de influencia a través de redes sociales y operaciones cibernéticas dirigidas contra infraestructuras electorales de varios estados clave.