Los líderes de las siete grandes economías industrializadas se darán cita del 15 al 17 de junio en la ciudad balneario de Évian-les-Bains, en el este de Francia, en un contexto de máxima tensión internacional. La cumbre abordará las guerras activas, la postura ante China y la incertidumbre que genera un posible retorno de Donald Trump a la Casa Blanca, asuntos todos ellos que afectan directamente a los intereses de España.
La reunión, que cuenta con un dispositivo de seguridad de unos 15.000 efectivos que blindan la localidad, llega en un momento crítico. Washington y Tel Aviv mantienen una ofensiva militar contra Irán desde febrero, que ha provocado el cierre del estrecho de Ormuz y bloquea la salida del 20% del petróleo y el gas del golfo Pérsico. Además, la guerra en Ucrania continúa sin tregua, mientras el superávit comercial chino sigue siendo objeto de debate en el seno del G7.
La cumbre de Évian-les-Bains será clave para que los socios occidentales intenten coordinar una respuesta común ante una triple amenaza: la escalada bélica en Oriente Próximo, la resistencia militar rusa en el este de Europa y el creciente peso económico de Pekín, que desafía el orden comercial global. Para España, miembro de la UE y aliado histórico de la OTAN, los acuerdos que se alcancen en esta cumbre condicionarán su política exterior y de seguridad en los próximos meses.
Los líderes del G7 —Estados Unidos, Alemania, Francia, Reino Unido, Italia, Japón y Canadá— estarán acompañados de representantes de la Unión Europea y de países invitados. La cumbre se celebra en un momento en que la tensión geopolítica no da tregua, con el conflicto en Oriente Próximo escalando y la guerra en Ucrania enquistada. El posible regreso de Donald Trump a la presidencia estadounidense añade un factor de incertidumbre sobre el compromiso de Washington con sus aliados tradicionales, según analistas consultados.




