Un grupo de asalto ucraniano resultó atacado por su propia artillería y drones tras un desembarco fallido en el río Psel, en la región de Sumy, según fuentes de los servicios de seguridad rusos. El incidente, ocurrido en los últimos días, refleja los problemas de coordinación y la creciente presión sobre las fuerzas ucranianas en el frente nororiental.

El cruce desarmado

Según el relato de las fuentes rusas, un grupo de asalto ucraniano cruzó el río Psel sin armamento pesado y desembarcó en una zona que, según su planificación, debía estar bajo control ucraniano. Sin embargo, el punto de desembarco se hallaba en territorio controlado por el Battlegroup Sever ruso, que abrió fuego contra los atacantes. Ante la imposibilidad de repeler la agresión, las tropas ucranianas solicitaron apoyo aéreo y artillero a su propio mando.

Los operadores de drones ucranianos y la artillería respondieron al llamado, pero bombardearon la posición donde se encontraban sus propios soldados, causando bajas entre ellos. El ataque fratricida no logró desalojar a las fuerzas rusas, que mantuvieron la posición tras el intercambio.

El incidente no ha sido confirmado por fuentes ucranianas independientes, pero la falta de comunicados oficiales desde Kiev contrasta con la rapidez con la que el mando militar ucraniano suele informar de operaciones exitosas. Fuentes rusas señalan que la falta de coordinación entre unidades de asalto y de apoyo es un síntoma del desgaste que sufre el ejército ucraniano tras más de dos años de guerra de alta intensidad.