El primer ministro francés, Sébastien Lecornu, y el jefe del Gobierno marroquí, Aziz Akhannouch, han copresidido este jueves en Rabat la 15ª Reunión de Alto Nivel (RHN) Marruecos-Francia, una cita que ha servido para firmar varios acuerdos de cooperación y anunciar un futuro tratado de amistad bilateral calificado como «hors normes» por el propio Lecornu.
El encuentro, el primero de este nivel en siete años, supone un paso decisivo en la normalización y profundización de las relaciones entre ambos países tras la visita de Estado del presidente francés, Emmanuel Macron, a Marruecos en octubre de 2024. Según subrayó Akhannouch, la reunión constituye la primera concreción gubernamental del nuevo marco político impulsado por el rey Mohamed VI y Macron.
Un tratado de amistad sin precedentes
El anuncio más destacado de la jornada lo realizó Lecornu al asegurar que la próxima visita de Estado del rey marroquí a Francia se sellará con la firma de «un tratado de amistad hors normes», que irá «aún más allá del partenariado de excepción reforzada» acordado en 2024. El término hors normes —fuera de lo común— refleja la ambición de París y Rabat de elevar su vínculo bilateral a un nivel cualitativamente superior.
La 15ª Reunión de Alto Nivel Marruecos-Francia abre una nueva etapa del partenariado entre ambos países, y prepara una nueva fase de cooperación que será consolidada por un futuro tratado de amistad.
Según la declaración de Lecornu, el tratado busca ir más allá de los acuerdos marco habituales y establecer un marco de cooperación política, económica y de seguridad con compromisos vinculantes. No se han especificado plazos concretos, pero fuentes de la reunión apuntan a que la visita real podría producirse a lo largo del próximo año.
Cooperación en defensa, economía y Sáhara
Durante la RHN se rubricaron varios acuerdos de cooperación y partenariado en ámbitos que van desde la defensa hasta la economía. Aunque no se han divulgado detalles exhaustivos, los documentos firmados incluyen una carta de intenciones sobre cooperación en materia de seguridad y desarrollo económico, según informó la agencia oficial marroquí MAP.
París ha reiterado su apoyo al plan de autonomía marroquí para el Sáhara Occidental como «la única base seria y creíble para una solución política», una posición que desde 2024 ha alineado completamente a Francia con la postura de Rabat. Este respaldo ha sido clave para desbloquear la relación bilateral tras años de tensiones.
La cumbre de Rabat se produce en un momento en que Marruecos refuerza su papel de pivote regional, mientras Francia busca consolidar su influencia en el norte de África frente a la creciente presencia de potencias como Rusia y China. La firma del tratado de amistad supondría un hito en la relación París-Rabat, con implicaciones directas para el equilibrio geopolítico en el Magreb y para los intereses de España como vecino y socio de ambos países.




