Rabat acoge este jueves la 15ª Reunión de Alto Nivel (RHN) entre Marruecos y Francia, un foro que ambos gobiernos han elevado a la categoría de «partenariado de excepción». La cita, que se celebra en un contexto de creciente competencia por la influencia en el Magreb y el Sahel, cuenta con la participación del primer ministro francés interino, Sébastien Lecornu, y el jefe del Gobierno marroquí, Aziz Akhannouch.
Un salto cualitativo en las relaciones bilaterales
Lecornu ha llamado a «cambiar de escala» en la cooperación bilateral, apostando por una alianza más ambiciosa basada en la confianza política, proyectos económicos estructurantes y un acercamiento entre ambas sociedades. La declaración llega meses después de que París y Rabat anunciaran un refuerzo de sus lazos estratégicos, en un escenario donde España observa con atención los movimientos de sus dos vecinos mediterráneos.
El partenariado de excepción Marruecos-Francia ha entrado en su fase de implementación, afirmó Aziz Akhannouch al inicio de la reunión.
El jefe del Ejecutivo marroquí subrayó que el encuentro supone un paso decisivo para materializar los acuerdos alcanzados desde octubre de 2024, cuando ambos países impulsaron una nueva hoja de ruta común. La cita aborda sectores clave como la energía, la defensa, la agricultura, la educación y la movilidad, en un momento en que Francia busca consolidar su presencia en el norte de África frente a la pujanza de otros actores como China y Turquía.
Implicaciones para España en el Magreb y el Sahel
La consolidación del eje Rabat-París no es ajena a los intereses españoles. Marruecos es el primer socio comercial de España en África, y cualquier estrechamiento de las relaciones franco-marroquíes puede traducirse en una menor capacidad de maniobra para la diplomacia española en asuntos como la gestión migratoria, la seguridad en el Sahel o el contencioso del Sáhara Occidental. Francia, por su parte, ha mantenido una postura más cercana a la tesis marroquí de autonomía para el Sáhara, mientras que España ha oscilado en los últimos años entre el apoyo a la propuesta de autonomía marroquí y la defensa del derecho de autodeterminación saharaui.
La RHN número 15 no es un mero acto protocolario, sino que aspira a fijar una arquitectura de cooperación que afecta directamente a los equilibrios regionales. Mientras Rabat y París hablan de «acelerar» la colaboración, el Gobierno español sigue sin definir una estrategia clara ante el nuevo escenario geopolítico que se dibuja en el Magreb.




