Los presidentes de Francia, Emmanuel Macron, y de Chad, Mahamat Idriss Déby Itno, han relanzado oficialmente la cooperación bilateral en materia de seguridad y economía, según informaron fuentes oficiales de ambos gobiernos. El anuncio, realizado en enero de 2026, supone un giro en la relación tras un periodo de tensiones y tiene implicaciones estratégicas para la influencia francesa en el Sahel.

El acuerdo contempla la reanudación de programas de formación militar y el intercambio de inteligencia entre los dos países, así como nuevas inversiones francesas en sectores clave de la economía chadiana. Aunque los detalles financieros no se han hecho públicos, el entendimiento busca recuperar la confianza mutua después de que Ndiamena suspendiera la cooperación de defensa en 2024, en un contexto de creciente competencia por la influencia en la región.

Para Francia, Chad representa un socio esencial en el Sahel, una zona donde grupos yihadistas y milicias locales desafían la estabilidad de los Estados. La pérdida de influencia francesa en Mali, Burkina Faso y Níger —países que han girado hacia Rusia— ha convertido a Chad en un pivote estratégico para mantener presencia militar y económica en África central. La reanudación de la cooperación consolida, al menos por ahora, el papel de París en la región.

El acercamiento también tiene una dimensión económica. Fuentes del Elíseo han señalado que empresas francesas participarán en proyectos de infraestructuras y energía en Chad, donde la inversión extranjera se ha resentido por la inestabilidad política. Macron y Déby acordaron crear un grupo de trabajo conjunto para agilizar los proyectos, según el comunicado oficial emitido tras su encuentro en enero.

El anuncio se produce en un contexto de reconfiguración de alianzas en el Sahel, donde actores como China y Turquía también buscan afianzar su presencia. Para Chad, la cooperación con Francia ofrece un respaldo financiero y militar que su gobierno considera indispensable para hacer frente a las amenazas internas. No obstante, algunos analistas advierten de que el equilibrio entre socios será delicado, especialmente en un entorno donde la opinión pública chadiana desconfía de las intenciones de las antiguas potencias coloniales.