El Parlamento de Francia ha aprobado una resolución para reconocer oficialmente la persecución y el exterminio de miles de gitanos durante la Segunda Guerra Mundial. Ocho décadas después de los hechos, el Estado francés rinde homenaje a las víctimas de un capítulo de la historia europea que permaneció durante décadas en los márgenes de la memoria colectiva.
Uno de los testimonios que ha contribuido a reabrir este capítulo es el de Marie-Louise Bony, que a los tres años fue separada de su familia por la policía y enviada a un campo de internamiento en territorio francés. Su relato, junto al trabajo de nuevas generaciones de activistas, ha impulsado el reconocimiento oficial.
Francia se suma así a otros países europeos que han asumido su responsabilidad en la persecución de los gitanos. Los colectivos gitanos esperan ahora que el 2 de agosto sea declarado Día Nacional de la Memoria, en un esfuerzo por rescatar del olvido una tragedia que durante mucho tiempo fue ignorada por la historiografía oficial.
Se estima que entre 220.000 y 500.000 personas de etnia gitana fueron asesinadas en la Europa ocupada por los nazis, en un genocidio que no siempre ha recibido la misma atención que el de los judíos.
El reconocimiento de Francia abre la puerta a posibles reparaciones y a una revisión de los manuales de historia. En España, el colectivo gitano ha solicitado en varias ocasiones un gesto similar por parte del Estado, aunque por el momento no ha habido avances legislativos al respecto.




