El Ministerio de Defensa francés ha anunciado este lunes la apertura de negociaciones en exclusiva con la multinacional europea de misiles MBDA y el fabricante aeroespacial Safran para reemplazar el actual sistema LRU (Lance-Roquettes Unitaire) de lanzacohetes múltiple de largo alcance. La decisión deja fuera de la competición a otros posibles candidatos, entre ellos la estadounidense Lockheed Martin, que había presentado una oferta sorpresa en las últimas semanas, según fuentes oficiales citadas por el diario Breaking Defense.
La ministra de Defensa francesa confirmó la elección durante una comparecencia el 15 de junio, subrayando que el objetivo es modernizar la capacidad de ataque de largo alcance terrestre del Ejército galo con una solución de desarrollo nacional y europeo. La apuesta por MBDA y Safran refuerza la autonomía estratégica de Francia y de la Unión Europea en un segmento crítico del armamento, donde la dependencia de proveedores externos ha sido motivo de debate en los últimos años.
El fin del LRU y la apuesta por la industria europea
El sistema LRU es una versión modernizada del lanzacohetes M270, de diseño estadounidense, que Francia ha operado durante años. La competición para sustituirlo había despertado el interés de varios fabricantes, pero el anuncio del Ministerio de Defensa —que habla de negociaciones «exclusivas»— supone un golpe de efecto para Lockheed Martin, que aspiraba a colocar su sistema HIMARS, ampliamente utilizado en Ucrania, como recambio natural del LRU.
La decisión parisina se enmarca en la política industrial de defensa impulsada por el presidente Emmanuel Macron, que busca reducir la dependencia de socios extracomunitarios y consolidar campeones industriales europeos en sectores estratégicos como misiles, artillería y electrónica de defensa. MBDA —participada por Airbus, BAE Systems y Leonardo— y Safran, especializada en motores y sistemas de navegación, ya colaboran en diversos programas de armamento europeos.
La apertura de negociaciones exclusivas con MBDA y Safran supone un hito en la renovación del arsenal de largo alcance francés y excluye de facto a otros competidores internacionales que habían mostrado interés, como Lockheed Martin.
El Ministerio de Defensa no ha precisado el número de sistemas previstos, el coste del programa ni los plazos de entrega. No obstante, fuentes del sector estiman que el contrato podría valorarse en varios cientos de millones de euros y que los primeros prototipos podrían estar operativos en un horizonte de cinco a siete años. El desarrollo incluirá también mejoras en los sistemas de guiado y en la capacidad de integrar municiones de precisión de largo alcance, uno de los segmentos de mayor crecimiento en la industria armamentística europea desde el inicio de la guerra en Ucrania.
La exclusión de Lockheed Martin representa un revés para la compañía estadounidense, que pugnaba por afianzarse en el mercado europeo de lanzacohetes tras el éxito de sus sistemas HIMARS en manos ucranianas. Aunque el HIMARS ha demostrado su eficacia en combate, Francia ha optado por preservar una cadena de suministro controlada y evitar la dependencia tecnológica de Washington, en línea con la doctrina de autonomía estratégica gala.



