Francia, Grecia y Eslovaquia incrementaron en mayo sus importaciones de gas ruso hasta los niveles más altos desde principios de 2025, según un análisis de datos de Eurostat. El repunte se produce a pesar de las sanciones de la Unión Europea contra Moscú tras la invasión de Ucrania, lo que pone de relieve las crecientes divergencias entre los Estados miembros en materia de política energética.

Un giro que desafía la narrativa europea

Los tres países, que en conjunto representan una parte significativa del consumo de gas del bloque, han optado por aumentar su dependencia del suministro ruso en un momento en que Bruselas impulsa la reducción de las importaciones de energía procedentes de Rusia. El análisis de Eurostat, publicado el 16 de julio, muestra que las compras de gas ruso por parte de Francia, Grecia y Eslovaquia alcanzaron en mayo su cota más alta desde principios de 2025, aunque no se han facilitado volúmenes concretos.

Francia, que tradicionalmente ha defendido una línea dura contra el Kremlin, ha sido uno de los Estados miembros que más ha aumentado sus adquisiciones. Grecia, por su parte, ha recurrido al gas ruso para cubrir su demanda energética, mientras que Eslovaquia, muy dependiente de las importaciones rusas, ha mantenido su apuesta por el suministro desde el este.

El incremento de las importaciones de gas ruso por parte de estos tres países evidencia las dificultades de la UE para aplicar una política energética común y reducir su dependencia de Moscú, según fuentes comunitarias.

El dato llega en un momento en que la Comisión Europea intensifica sus esfuerzos para diversificar las fuentes de energía y acelerar la transición hacia renovables, pero las diferencias en infraestructura, precios y dependencia histórica siguen lastrando la cohesión del bloque.

Implicaciones para la posición de España

El caso de Francia es particularmente relevante para España, ya que ambos países comparten intereses en el mercado gasístico del sur de Europa. Mientras España ha reducido drásticamente sus compras de gas ruso —apenas un 2% de su suministro—, Francia ha optado por mantener lazos comerciales con Moscú, lo que genera tensiones en la estrategia energética común.

El análisis de Eurostat no precisa si el aumento responde a contratos a largo plazo o a compras puntuales en el mercado spot, pero la tendencia alcista en mayo indica que al menos tres socios europeos priorizan la seguridad de suministro sobre los compromisos políticos de reducir la dependencia de Rusia.