El embajador de Francia en Argelia, Stéphane Romatet, ha criticado esta semana el llamado «corriente anti-argelino» que, según él, existe en la política y la opinión pública francesas. Dos semanas después de regresar a su puesto en Argel, el diplomático defendió el diálogo restablecido entre ambos países y subrayó la importancia estratégica de Argelia para Francia.

«Es nuestro interés, es el interés de Francia, porque Argelia es el país más grande de África», declaró Romatet en una entrevista publicada este lunes por el medio argelino TSA. El embajador evitó mencionar nombres concretos, pero sus palabras se interpretan como una respuesta a los sectores políticos franceses que vienen pidiendo una línea más dura hacia Argel.

Las tensiones franco-argelinas y su eco en España

Las relaciones entre París y Argel han atravesado momentos de fuerte tirantez en los últimos años, marcadas por desacuerdos sobre la memoria colonial, los visados o la cooperación migratoria. La postura de Romatet, favorable al acercamiento, contrasta con la de algunos diputados y medios franceses que acusan a Argelia de injerencia o de incumplir los acuerdos de readmisión.

España sigue de cerca estos movimientos. Argelia es un socio clave para el suministro de gas natural, la gestión de los flujos migratorios en el Mediterráneo occidental y la estabilidad de la región del Sahel. Cualquier deterioro del vínculo franco-argelino puede repercutir en la posición de Madrid, que mantiene una relación compleja con ambos países. El Gobierno español ha rehuido pronunciarse, pero fuentes diplomáticas consultadas admiten que la sintonía París-Argel beneficia la política exterior española en la zona.

Romatet, que asumió la embajada en 2020 y fue llamado a consultas en varias ocasiones, parece apostar por un enfoque pragmático. En sus declaraciones no hizo referencia directa al presidente Emmanuel Macron ni al Gobierno del primer ministro François Bayrou, pero su defensa del «diálogo reenclenado» sitúa su posición en la línea oficial del Elíseo.

El malestar de ciertos sectores franceses contra Argelia se intensificó durante la crisis de los visados de 2021-2022, cuando París redujo drásticamente las concesiones a ciudadanos argelinos. El regreso de Romatet y su discurso conciliador sugieren un intento de desactivar la tensión, en un momento en que Francia busca reforzar su influencia en el norte de África y el Sahel, donde la presencia rusa avanza.