El primer ministro francés, Sébastien Lecornu, encabeza desde este miércoles una delegación de 12 ministros en Rabat, en una visita de varios días que busca consolidar la asociación franco-marroquí y reforzar el liderazgo de París en el norte de África frente a sus competidores europeos, entre ellos España.
La comitiva llegó al aeropuerto de Rabat el miércoles por la noche, según fuentes oficiales marroquíes. El objetivo es cerrar una quincena de acuerdos en áreas clave como la economía, la seguridad, la migración y la defensa. La visita se produce en un momento de creciente competencia entre Francia y otros países de la UE por la influencia en Marruecos, un socio estratégico tanto en el Magreb como en África Occidental.
Una agenda ambiciosa
Las conversaciones, que se desarrollan con el rey Mohamed VI y el gobierno del primer ministro Aziz Akhannouch, buscan profundizar una relación que ya es sólida. París pretende aprovechar el tirón para situarse por delante de España y otros actores europeos en la pugna por los contratos de infraestructuras, energía y defensa marroquíes. Entre los acuerdos previstos figuran también compromisos en materia de control migratorio y cooperación antiterrorista, dos prioritades compartidas por ambos países.
La amplitud de la delegación –con doce titulares de carteras tan variadas como Interior, Economía, Defensa o Exteriores– subraya la importancia que el gobierno de Sébastien Lecornu otorga a la relación con Rabat. Desde el Elíseo se ha destacado el “excelente estado” de la cooperación bilateral, que en los últimos años ha experimentado un notable impulso tras las tensiones vividas durante el mandato de Emmanuel Macron.
Implicaciones para España
El reforzamiento del eje Rabat-París tiene una lectura geopolítica directa para los intereses españoles en la región. Marruecos es el principal socio comercial de España en África y un actor clave en el control de las rutas migratorias hacia las costas españolas. Cualquier avance significativo de Francia en detrimento de la influencia española podría traducirse en una pérdida de peso en el Magreb, donde Madrid compite también por contratos energéticos y de infraestructuras.
La visita de Lecornu se produce apenas un mes después de que el gobierno español anunciara un nuevo paquete de inversiones en Marruecos, lo que algunos analistas interpretan como un intento de frenar el avance galo. Sin embargo, la presencia de doce ministros en Rabat es un gesto de fuerza diplomática difícil de igualar.




