Ephrem Yalike-Ngonzo, un excolaborador del grupo de seguridad privado ruso Wagner en la República Centroafricana que ayudó a destapar la maquinaria de propaganda rusa en el país, ha visto denegada su solicitud de asilo en Francia. El caso evidencia las dificultades de protección para los denunciantes de operaciones de influencia rusas en África.
Yalike-Ngonzo trabajó para Wagner entre 2019 y 2022, participando en campañas de desinformación en la antigua colonia francesa. En 2024 logró salir del país y llegar a Francia con el apoyo inicial de las autoridades francesas, donde solicitó protección internacional. Sin embargo, la solicitud le ha sido denegada, según ha trascendido este jueves.
La decisión deja a Yalike-Ngonzo en una situación legal precaria en suelo europeo. El denunciante es considerado un testigo clave para comprender la maquinaria de propaganda rusa en África, un continente donde Moscú ha desplegado desde hace años una red de influencia mediática y política, a menudo a través de empresas militares privadas como Wagner (sucesivamente rebautizada como Africa Corps).
El caso tiene especial relevancia para la seguridad europea, ya que las operaciones de desinformación rusas en la región del Sahel y África Central han sido señaladas por Bruselas como una amenaza para la estabilidad de países como Malí, Burkina Faso o Níger, donde la influencia rusa ha desplazado en parte a la francesa. España, por su proximidad al Sahel y su presencia en misiones de la UE y la OTAN en la zona, también sigue de cerca estos movimientos.
Las autoridades francesas no han explicado públicamente los motivos concretos del rechazo. Organizaciones de defensa de los derechos humanos han criticado la decisión, advirtiendo de que puede desalentar a futuros denunciantes.




