El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha rebajado al 0,9% su previsión de crecimiento para la zona euro en 2026, frente al 1,1% estimado el pasado mes de abril, según el informe publicado este viernes 12 de junio. La institución también ha elevado sus pronósticos de inflación para los 21 países que comparten el euro, en un contexto de debilidad económica persistente y tensiones geopolíticas.
El recorte refleja, según el FMI, el impacto de la agresión estadounidense-israelí contra Irán, que ha elevado los costes energéticos y aumentado la incertidumbre en la región. La guerra en Oriente Próximo ha disparado el precio del petróleo y el gas, lo que se traslada directamente a los precios al consumo y a la producción industrial europea.
El informe llega en un momento en que el Banco Central Europeo (BCE) se enfrenta al dilema de mantener los tipos de interés para contener la inflación o flexibilizarlos para estimular una economía que apenas crece. La inflación prevista para la zona euro en 2026 se sitúa ahora por encima de las proyecciones anteriores, aunque el FMI no ha detallado la cifra concreta en el avance del documento.
Las nuevas previsiones suponen un empeoramiento respecto al escenario de abril, cuando el FMI ya había alertado de que la recuperación europea era «frágil y desigual». La institución con sede en Washington advierte de que los riesgos a la baja se han intensificado, especialmente si el conflicto en Oriente Próximo se prolonga o se expande.
El recorte del crecimiento eleva la presión sobre los gobiernos europeos, que ya arrastran altos niveles de deuda pública y deben afrontar un gasto creciente en defensa. Bruselas, por su parte, mantiene bajo vigilancia las cuentas de países como Italia, Francia y España, cuyo déficit público sigue por encima de los límites del Pacto de Estabilidad y Crecimiento.




