La empresa finlandesa Iceye, especializada en el desarrollo y operación de satélites de radar de apertura sintética (SAR, por sus siglas en inglés), ha cerrado una ronda de financiación por importe superior a 1.000 millones de euros, según ha anunciado este martes. La operación valora a la compañía en más de 10.000 millones de euros, lo que la convierte en uno de los unicornios más relevantes del sector espacial europeo.

Los fondos se destinarán a escalar la producción y el despliegue de su constelación de satélites SAR, que ya es una de las mayores del mundo. Iceye opera actualmente una flota de pequeños satélites capaces de obtener imágenes de alta resolución en cualquier condición meteorológica, tanto de día como de noche, lo que los hace especialmente útiles para aplicaciones de defensa, inteligencia y vigilancia comercial.

Una tecnología estratégica con doble uso

La capacidad de los satélites SAR para penetrar nubes y obtener imágenes sin iluminación solar ha convertido a esta tecnología en un activo estratégico para gobiernos y agencias de inteligencia. Iceye suministra datos a clientes militares y civiles, y su expansión refleja la creciente demanda de capacidades soberanas de observación de la Tierra en un contexto geopolítico marcado por la competencia entre potencias.

La compañía finlandesa no ha revelado la identidad de los inversores que han participado en la ronda. No obstante, fuentes próximas a la operación han señalado que entre los participantes figuran fondos soberanos y grupos de capital riesgo especializados en tecnología espacial y defensa. La ronda es la mayor captada hasta la fecha por una empresa europea de observación por satélite.

El mercado de la observación por satélite se consolida

El sector de la observación de la Tierra mediante satélites SAR ha experimentado un crecimiento acelerado en los últimos años. Competidores como la estadounidense Capella Space o la alemana OHB también han captado inversiones multimillonarias. Iceye, fundada en 2014, se ha posicionado como líder europeo gracias a su modelo de producción en serie y a su capacidad para lanzar satélites con rapidez.

Con esta inyección de capital, la empresa prevé duplicar el tamaño de su constelación en los próximos dos años y desarrollar nuevos servicios de análisis de datos basados en inteligencia artificial. El valor de la compañía supera los 10.000 millones de euros, una cifra que refleja la confianza del mercado en una tecnología que combina usos militares y comerciales.