La European Fusion Association (EFA) y Fusion Europe (FE) han anunciado el inicio de un proceso de alineación estratégica con el objetivo de coordinar la defensa de una política comunitaria de fusión nuclear que sea «audaz, ejecutable y oportuna». Ambas organizaciones, con sede en Bruselas, buscan presionar a la Comisión Europea para que adopte un compromiso firme con la fusión como tecnología de base, ante el temor de una fuga de talento e inversiones hacia China y Estados Unidos.
El anuncio se produce en un momento clave, cuando la UE prepara su próxima estrategia de fusión, un documento que las entidades consideran crítico para la competitividad industrial, la seguridad energética y la futura cadena de valor de esta tecnología. En un comunicado conjunto, EFA y FE subrayaron que la estrategia debe «igualar el impulso de la industria con pasos de ejecución claros», movilizar inversión y fortalecer el despliegue.
Un frente unificado ante la competencia global
La fusión nuclear, considerada la fuente de energía limpia del futuro, ha atraído un creciente interés por parte de grandes potencias como China y Estados Unidos, que ya han lanzado programas ambiciosos. Europa, que tradicionalmente ha liderado la investigación en este campo con proyectos como el ITER, corre el riesgo de quedar rezagada si no coordina mejor sus esfuerzos. La alianza entre EFA y FE pretende precisamente evitar esa dispersión, ofreciendo a Bruselas un interlocutor único y una hoja de ruta coherente.
Es necesario que la UE adopte una postura «audaz, ejecutable y oportuna» para no perder el tren de la fusión nuclear frente a la competencia internacional.
El proceso de alineación incluirá la armonización de posiciones sobre financiación, marco regulatorio y plazos de desarrollo, así como la creación de un calendario común de hitos. Las dos organizaciones representan a la práctica totalidad de la industria europea de fusión, desde grandes grupos energéticos hasta startups tecnológicas.
La Comisión Europea, por su parte, ha mostrado interés en reforzar la autonomía energética del bloque tras la crisis de precios y la invasión rusa de Ucrania. Sin embargo, la fusión sigue siendo una tecnología a largo plazo, y los plazos comerciales estimados se sitúan entre 2030 y 2050, lo que obliga a Bruselas a equilibrar el apoyo a la fusión con las inversiones en renovables ya maduras.




