La Unión Europea ha firmado una declaración conjunta con Grecia, Italia, Países Bajos, Suecia y Noruega en apoyo de la misión piloto In-Space Operations and Services (ISOS), un paso hacia una infraestructura europea de servicios en órbita. El acuerdo, suscrito durante la Feria Aeroespacial Internacional de Berlín (ILA Berlin 2026) el 12 de junio de 2026, busca posicionar a Europa en el ámbito emergente de los servicios orbitales, que incluyen reparación, reabastecimiento de combustible y eliminación de basura espacial.
La iniciativa responde a la creciente competencia de actores como Estados Unidos y China, que ya desarrollan capacidades similares. Según la Comisión Europea, la misión ISOS permitirá al bloque desarrollar tecnologías críticas para garantizar su autonomía estratégica en un sector que podría generar miles de millones de euros en las próximas décadas. El acuerdo subraya la importancia de reducir la basura espacial, un problema que amenaza a satélites activos y futuras misiones.
Una alianza para la soberanía tecnológica
Los cinco países firmantes aportarán experiencia técnica y recursos para el diseño y ejecución de la misión. Países Bajos y Suecia contribuirán con su conocimiento en robótica espacial, mientras que Italia y Grecia pondrán a disposición centros de control y satélites de observación. La Comisión Europea financiará parcialmente la misión a través del programa Horizonte Europa, y los países socios cubrirán los costes operativos. Aunque no se ha revelado el presupuesto total, fuentes comunitarias indican que la inversión inicial será de varios cientos de millones de euros.
El espacio se ha convertido en un ámbito clave para la economía y la defensa. Con ISOS, Europa da un paso adelante para garantizar su presencia en la economía orbital, un sector que podría generar miles de millones de euros en las próximas décadas.
La misión ISOS prevé el lanzamiento de un satélite de demostración en 2028, capaz de realizar operaciones de acoplamiento y desorbitado controlado. El objetivo es validar tecnologías que luego puedan escalarse a nivel comercial, creando un ecosistema europeo de servicios en órbita.
Competencia geopolítica en la órbita baja
Empresas estadounidenses como SpaceX y varias start-ups chinas avanzan rápidamente en servicios orbitales, desde el reabastecimiento de satélites hasta la eliminación de desechos. La UE, con esta alianza, busca no quedarse atrás y asegurar el acceso soberano a infraestructuras clave en el espacio. El contexto geopolítico refuerza la urgencia: la dependencia de terceros países en servicios orbitales podría comprometer la seguridad y competitividad europea. La declaración firmada en Berlín representa un primer paso concreto hacia un objetivo que la Comisión Europea considera estratégico para la próxima década.




